Segunda carta abierta al presidente Rafael Correa sobre la cultura en Ecuador

Señor Presidente:

Hace un año algunos de nosotros nos dirigimos a usted preocupados por el estado de la cultura en el país y por las políticas culturales de su gobierno. Entendíamos que el Ministerio de Cultura se estaba ocupando principalmente de las antiguas “bellas artes”, cuando el país necesitaba, y necesita, entender la cultura como un factor civilizatorio, de cohesión y convivencia. Entonces demandamos una acción de gran escala que ataque valores heredados del pasado que afectan la convivencia y la vida anímica de los ecuatorianos. A la vuelta de estos meses, la situación es muy similar a la de antes.

Se han anunciado programas contra el racismo y el machismo, y la nueva ministra de cultura, Erika Silva, ha hecho declaraciones esperanzadoras, pero el vacío real de políticas culturales renovadoras sigue siendo ostensible y grave.

A todos nos resulta evidente que el Gobierno tiene un liderazgo económico-político y que en esos campos se dan pasos que permiten que el país normalice su vida y pueda imaginar épocas mejores. Pero de la misma evidencia resulta que todas las transformaciones económico-políticas que lleguen a realizarse quedarán finalmente ahogadas y disueltas bajo el peso de la misma cultura opresora, jerárquica y violenta, que ha presidido hasta ahora la vida ecuatoriana.

Debido a la ausencia de una visión justa y clara de lo simbólico-público se han producido, una detrás de otra, manifestaciones que contradicen gravemente el espíritu de la revolución ciudadana que su Gobierno proclama. Se trivializan o se borran elementos fundamentales de la memoria histórica; se ignora la muerte de Bolívar Echeverría, sin duda uno de los más grandes pensadores ecuatorianos del último siglo…

Una de las más expresivas manifestaciones de esta insuficiente responsabilidad acerca de lo simbólico-público ocurre en Diario El Telégrafo. Es notoria su derechización y la subestimación de los lectores. Un editorial del domingo 13 de junio, titulado “Mestizos trasnochados”, firmado por Guido Calderón, se erige ante nuestros ojos como verdadero emblema de esta preocupante debilidad en la acción de su Gobierno. El artículo atenta contra la convivencia: es insultante y denigrante contra una parte importante de la población ecuatoriana. Acusa a los indígenas de bárbaros, bestiales, peligrosos, adictos, ignorantes y delirantes, y llama abiertamente a menospreciarlos y a agredirlos. La irresponsabilidad del columnista y del director al publicar el artículo en mención es imperdonable.

Ninguna persona, ningún grupo, ningún sector, ninguna clase, ninguna organización de ecuatorianos merece ni debe ser agredido de esta manera; siempre será inaceptable hacerlo, pero lo es más si se hace en un medio del Estado. Como ciudadanos ecuatorianos rechazamos que en un medio nuestro se publiquen juicios como los que ha utilizado el señor Calderón en su artículo.

Puesto que el Gobierno ha intervenido directamente en El Telégrafo, los actos de la dirección y la página de opinión de este lo comprometen, lo que nos obliga a preguntarnos si la visión de Guido Calderón sobre los indígenas ecuatorianos es compartida o aceptada por usted y por su Gobierno. Si no lo fuera, mucho apreciaríamos acciones que lo dejen en claro, en aras de una convivencia respetuosa, necesaria para todos.

Mario Campaña, escritor.

Bertha Díaz, comunicadora.
Jorge Martillo, escritor

Ángela Arboleda, narradora.

Matilde Ampuero, crítica de arte

Marcela Noriega, periodista

Aníbal Páez, actor y director de teatro

César Eduardo Galarza, escritor

Santiago Cabrera Hanna, comunicador social

Sylvia Poveda Benitez, periodista

Lucrecia Maldonado, escritora

Pablo Ospina, historiador

Ela Zambrano, periodista

Carlos Villacís, periodista

Gustavo Abad, periodista

Juan Martín Cueva, cineasta

Rocío Martínez, educadora

Fátima Cárdenas, periodista

Marco Alvarado, artista

Alejandro Reinoso, fotógrafo

Alexis Olivo, infografista


Sello precolombino encontrado y rescatado por los campesinos en sus tierras de La Esperanza

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